
Con más de 600 asistentes provenientes de distintas regiones del país se inauguró este jueves 22 de octubre el XXVII Congreso Chileno de Medicina Familiar, encuentro que durante tres jornadas convertirá a Concepción en punto de reunión de médicos y médicas familiares, residentes, académicos, equipos de salud y representantes de sociedades científicas nacionales e internacionales.
Organizado por la Sociedad Chilena de Medicina Familiar (SOCHIMEF), el Congreso se desarrolla en la Universidad de Concepción bajo el lema “Liderando la estrategia de atención primaria en tiempos de desafíos”, en un escenario marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y los problemas de salud mental, las desigualdades de acceso y la incorporación de nuevas tecnologías e inteligencia artificial a la atención sanitaria.
Pero la inauguración dejó también instalada una reflexión que atravesará las distintas actividades del encuentro: frente a sistemas de salud cada vez más complejos, la respuesta no puede limitarse a resolver episodios aislados de enfermedad, sino que requiere continuidad del cuidado, equipos capaces de trabajar coordinadamente y un conocimiento profundo de las personas, sus familias y los territorios donde viven.
Así lo planteó el vicerrector de la Universidad de Concepción, Carlos von Plessing, quien destacó el significado de que la casa de estudios reciba a profesionales que comparten la convicción de que “la salud se construye cerca de donde transcurre la vida”.
A su juicio, el envejecimiento, las patologías crónicas y las desigualdades en el acceso a los servicios sanitarios demandan respuestas que trasciendan las consultas y especialidades. “Se requiere continuidad en los cuidados y equipos capaces de actuar de manera coordinada, y decisiones sanitarias que consideren las particularidades de cada territorio”, sostuvo.
La decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Ana María Moraga, destacó especialmente la presencia de las 14 casas formadoras de especialistas en Medicina Familiar del país y sus residentes, en una fecha que además coincide con los 30 años de la residencia de Medicina Familiar de esa universidad. “Esta especialidad da la posibilidad para que nuestro país genere salud, cuide la salud y la recupere en el territorio, con una estrategia comunitaria con el paciente, sus familias y toda la comunidad que rodea a las personas”, señaló.
Atención Primaria como base del sistema
Desde el Ministerio de Salud, la jefa de la División de Atención Primaria, Paulina Pinto, valoró el Congreso como un espacio que permite acercar la política pública a la experiencia cotidiana de quienes trabajan y se forman en Medicina Familiar.
“La Atención Primaria es la base de la atención chilena de salud”, enfatizó, destacando además el trabajo colaborativo que mantiene el Ministerio con SOCHIMEF, las universidades y profesionales de la especialidad para conocer experiencias, fortalecer capacidades y complementar la mirada desde las políticas públicas.
El encuentro reúne a profesionales en ejercicio, residentes y docentes de distintas zonas del país, configurando un espacio de intercambio que, para la presidenta de SOCHIMEF, Dra. Andrea Didier, tiene un valor estratégico para el desarrollo futuro de la especialidad.
“Cada vez que nos encontramos, la Medicina Familiar avanza y evoluciona”, señaló. La especialista destacó que en Concepción convergen residentes de 14 casas formadoras y profesionales provenientes “desde Arica a Punta Arenas”, permitiendo que ideas, experiencias y buenas prácticas puedan luego trasladarse a los establecimientos y comunidades donde se desempeñan.
Comunidades capaces de transformar la salud
Durante la ceremonia, la directora del Programa de Medicina Familiar de la Universidad de Concepción, Dra. Patricia Villaseca, puso el acento en un desafío adicional: convertir a la Medicina Familiar en una comunidad no solo de práctica, sino también de aprendizaje, investigación e influencia sobre las decisiones sanitarias.
A su juicio, muchos de los principales problemas de salud se originan y evolucionan diariamente en el trabajo y a lo largo del curso de la vida, por lo que enfrentarlos requiere respuestas compartidas y colaborativas entre profesionales, instituciones, comunidades y gobiernos. “Hay un gran desafío respecto de cómo lo hacemos colaborando y compartiendo con otros”, señaló.
Villaseca agregó que las experiencias generadas en las residencias, universidades y territorios deben transformarse también en investigación sostenida y conocimiento útil para la toma de decisiones y la gobernanza local. En esa línea, llamó a que la presión por resolver las necesidades inmediatas no haga perder de vista uno de los sentidos esenciales de la especialidad: “la Medicina Familiar es el primer contacto para trabajar con las personas y sus familias en el territorio, al lado de las personas”.
Tres jornadas para pensar el futuro de la especialidad
Hasta el sábado 24 de octubre, el Congreso contempla conferencias, mesas redondas, talleres, presentación de trabajos científicos y actividades de intercambio en torno a salud mental, envejecimiento saludable, enfermedades crónicas, inteligencia artificial y nuevas tecnologías, comunicación con pacientes y familias, cuidados paliativos, promoción de la salud, autocuidado de los equipos y trabajo comunitario.
La cita cuenta además con la presencia de representantes y referentes de Medicina Familiar de otros países de Latinoamérica, fortaleciendo el intercambio regional en torno a desafíos que hoy trascienden las fronteras.
Federico Lezcano, presidente de la Sociedad Paraguaya de Medicina Familiar, añadió que “nos motiva participar como país en un evento que reúne a médicos de todo Chile con una gran convocatoria. Valoramos la presencia del médico en el sistema de salud y demostramos a las autoridades de la región que estamos para colaborar. Hay que fortalecer el vínculo entre los países para que la Medicina Familiar siga creciendo”, concluyó.
Por Juan Paulo Roldán
Comunicaciones SOCHIMEF




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