Sociedad Chilena de Medicina Familiar

Campaña de Verano 2026: recomendaciones para prevenir accidentes por inmersión y reforzar la seguridad en el agua

Con el cierre del año académico comienzan los paseos de curso, las vacaciones familiares y un mayor uso de piscinas, ríos, lagos y playas. Si bien el verano es una época asociada al descanso y la recreación, también es un periodo en el que aumentan los accidentes relacionados con el agua, especialmente en niños, niñas y adolescentes.

En el marco de la Campaña de Verano 2026 del Ministerio de Salud, la Sociedad Chilena de Medicina Familiar (SOCHIMEF) entrega una serie de recomendaciones para reforzar la prevención y reducir el riesgo de asfixia por inmersión, una situación que ocurre rápidamente y en silencio, y que requiere medidas de cuidado permanentes.

La doctora Francisca Rojas, directora de SOCHIMEF, explica que la prevención efectiva no depende de una sola acción, sino de la implementación de múltiples capas de seguridad. “La asfixia por inmersión puede ocurrir en segundos. Por eso no basta con una sola medida: la supervisión, las barreras físicas y la preparación ante emergencias deben funcionar en conjunto”, señala.

Supervisión constante: la medida más importante
La principal recomendación es la supervisión activa y cercana cuando hay niños o niñas en o cerca del agua. Esto implica que un adulto esté siempre a distancia de un brazo, sin distracciones como el uso del celular, consumo de alcohol o supervisiones informales compartidas.

En reuniones familiares o actividades grupales, la doctora Rojas sugiere designar un “vigilante del agua”, con turnos breves de 15 a 20 minutos, cuya única tarea sea observar. “Si un niño desaparece de la vista, siempre hay que buscar primero en el agua. En estos casos, cada segundo cuenta”, enfatiza.

Barreras físicas: una protección clave
Otra capa fundamental de prevención son las barreras físicas, especialmente en piscinas. La recomendación es contar con rejas en los cuatro lados, con puertas de cierre y pestillo automáticos. Estudios han demostrado que las rejas que separan completamente la piscina del resto del hogar reducen significativamente el riesgo de accidentes, en comparación con cercos que solo delimitan el terreno.

Como complemento, pueden utilizarse alarmas de puertas o de piscina y cubiertas de seguridad, aunque la especialista recalca que ninguna de estas medidas reemplaza la supervisión directa.

Flotación segura y reglas claras
En el caso de niños y niñas, se recomienda evitar alitas o flotadores circulares tipo neumático y preferir chalecos salvavidas certificados, de talla adecuada y con correa entre las piernas. En ríos, lagos, mar o paseos en bote, el uso de chaleco debe ser permanente, tanto en niños como en adultos, especialmente cuando hay corrientes.

Además, es importante establecer reglas simples y claras, como no correr en los bordes, no empujar, no realizar juegos de “aguantar la respiración” y no tirarse al agua sin evaluar previamente la profundidad.

Alcohol y agua: una combinación de alto riesgo
La doctora Rojas advierte que una parte importante de los ahogamientos en adolescentes y adultos está asociada al consumo de alcohol u otras sustancias. “Si una persona va a bañarse o a cuidar a otros en el agua, la recomendación es tolerancia cero al consumo”, indica.

Preparación para emergencias
La preparación ante una emergencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. SOCHIMEF recomienda que padres, madres y cuidadores aprendan reanimación cardiopulmonar (RCP) y cuenten con un plan básico: números de emergencia visibles, accesos despejados y, cuando sea posible, elementos como aros salvavidas o ganchos.

Ante una situación de peligro, la indicación es clara: sacar a la persona del agua, pedir ayuda, llamar a emergencias y comenzar RCP si no respira de manera normal, sin retrasar la atención intentando “drenar agua”.

Riesgos cotidianos y protección solar
La especialista recuerda que el riesgo de inmersión no se limita a playas o piscinas. En niños pequeños, también es fundamental extremar cuidados en situaciones cotidianas, como tinas, baños, recipientes con agua, canales o acequias, donde siempre debe existir supervisión directa.

Finalmente, la doctora Rojas refuerza la importancia de la protección solar durante el verano: uso diario de bloqueador, reaplicación cada 2 a 3 horas, evitar la exposición entre las 12 y 17 horas, y preferir ropa con factor protector, gorros y sombreros.

“La prevención salva vidas. Medidas simples, sostenidas en el tiempo, permiten disfrutar del verano de forma segura y proteger a quienes más queremos”, concluye.

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