Dra. Gloria Bozzo S. (1999)

El presente artículo, es fruto de la colaboración de algunos de los médicos pioneros en el desarrollo de la Medicina Familiar en Chile, y sólo pretende ser un relato histórico de la evolución de la especialidad, a veinte años de los primeros intentos de implantarla en nuestro país.
Es probable que a lo largo de este relato queden varios nombres de personas que han ayudado al desarrollo de la especialidad; no será sin embargo, por descuido o desinterés, sino más bien por la falta de testimonio escrito de muchos hechos ocurridos durante estos veinte años y que han así quedado en el anonimato o en el olvido. Esperamos con este artículo, enmendar en parte, este problema.
La Medicina Familiar, evolucionó a partir de la Medicina General, en la década de los años sesenta. En Estados Unidos, esta especialidad fue producto de la presión que realizaron tanto lo usuarios como los planificaciones de salud, para obtener un médico especializado en la atención sanitaria personalizada. Es así como en 1969, con la ayuda de la American Academy of General Practice y los médicos generales, se reconoció la medicina de familiar como la vigésima especialidad médica americana.
En Chile, la Medicina Familiar no ha sido impulsada por la presión de la gente ni por los planificadores de salud, sino más bien ha surgido desde el ámbito académico. En 1979 el Dr. Tannenbaum, en Rodelillo, Valparaíso, da comienzo a una experiencia asistencial voluntaria, apoyado por alumnos de las carreras de la salud, consistente en atender los problemas de salud de las personas en forma integral, multidisciplinarias y con enfoque biopsicosocial. En esta experiencia contó con el apoyo del Dr. Sergio Santibáñez, quien se mantiene fuertemente involucrado en el modelo de salud familiar y el desarrollo de la especialidad en el V Región.

En Santiago, la Universidad de Chile en 1981, contando con el financiamiento de la Fundacion W.K. Kellog, desarrolla un proyecto de transformación del Consultorio La Reina, de la comuna del mismo nombre, en un centro docente asistencial de Salud Familiar. Este centro, comienza a ser utilizado por los alumnos de pregrado como lugar de formación en los problemas prevalente de la consulta médica ambulatoria. En este proceso fueron fundamentales tales los Dres. Roberto Barna e Iván Concha, ambos médicos generales de zona urbanos en el consultorio La Reina, los cuales sirvieron de modelo para los alumnos en el quehacer del médico general.
Ese mismo año, la Dra. Isabel Segovia, médico recién egresada con el mejor puntaje de su promoción, plantea a la Universidad de Chile su deseo formarse como especialista de Medicina General. La Universidad de Chile, quien había iniciado la experiencia de docencia en medicina general en pregrado, abre ese año dos becas para postgrado en el mismo centro docente asistencial. Las Becas fueron obtenidas por los Drs. Isabel Segovia, Enrique Corvalán, este último académico de internado rural de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
El médico tutor a cargo de los becados fue el Dr. Ramón Florenzano, médico psiquiatra con experiencia en Medicina Familiar adquirida en U.S.A. El programa estuvo enfocado a formar docentes en Medicina Familiar, que sirvieran de modelo y dieran continuidad al impulso generado por eminentes salubristas y especialistas clínicos en la educación médica.
Surgió entonces una amplia discusión respecto del nombre de la especialidad y en el transcurso del primer año se le dio el nombre de Medicina General y Familiar. Medicina General, ya que buscaba formar a un médico general bien capacitado clínicamente, con enfoque familiar y comunitario, distinto del médico integral de ese entonces y Familiar, para darle la equivalencia internacional.
A estas alturas, tanto en Santiago como en Valparaíso, comienza a hablarse de Salud Familiar como nombre para la modalidad de atención que llevan a cabo los consultores donde se desarrollan estas experiencias, haciéndose patente la necesidad de integración del resto del equipo de salud al trabajo.
La mayor dificultad para este grupo pionero, que comenzó a reunirse en la casa del Dr. Armando González Benedetti para analizar temas relacionados con la disciplina, fue la falta de concordancia de las políticas programáticas de salud de ese entonces, con el modelo de Salud Familiar y la especialidad. Estás políticas estaban enfocadas a la cantidad de prestaciones (pago por prestaciones denominado FAPEM) y a lo curativo, en desmedro de la calidad y el enfoque preventivo, estos últimos pilares fundamentales de la Medicina Familiar.
Probablemente, lo más importante de estos proyectos, fue permitir la formación de un grupo de médicos motivados por la atención primaria y al salud familiar que permitió a la postre el desarrollo de la Medicina Familiar en Chile.
De 1982 a 1986 se forman cuatro médicos especialistas, los Dres. Isabel Segovia, Enrique Corvalán, Christel Hanne y Jeanette Vega. Entre 1987 y 1990 la escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, se aboca a reelaborar un nuevo programa de formación de Especialistas en Medicina General Familiar, con algunos de los médicos formados anteriormente y médicos de consultorios, entusiasmados con la idea. En 1990 se reinicia la formación de dichos especialistas, a cargo del Dr. José Manuel Borgoño, Director del Departamento de Salud Publica del Campus Sur de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, hoy Departamento de Medicina Preventiva y Comunitaria y, como Tutor General de la beca, el Dr. Armando González Benedetti. Se inicia con cuatro médicos becados, a los cuales se le agregan dos mas el año siguiente y así hasta el día de hoy, en un numero variable de becados de año en año. El total de egresados del Programa de Medicina General Familiar de la Universidad de Chile, hasta la fecha, es de 21 especialistas.

Con el transcurso del tiempo, la conformación de un grupo de especialistas, que estaba lentamente aumentando, y el interés de otros médicos en el tema, hizo necesario contar con una Sociedad Científica que los agrupara. Es así como en 1985 se reúnen 20 médicos que escriben los estatutos de la futura sociedad y firman el acta de constitución. Sin embargo, los documentos no fueron tramitados legalmente, por lo que en noviembre del 1991, nuevamente se reúne un grupo de médicos, esta vez 15 (algunos de los cuales fueron del grupo anterior) en el Consultorio Aníbal Ariztía y firman una nueva acta de constitución de la Sociedad. Esta es aprobada por el Ministerio de Justicia en julio de 1993, al aparecer publicado en el Diario Oficial, el Decreto ley Nº 805 que concede Personalidad Jurídica a la Sociedad Científica de Medicina Familiar y General de Chile. El primer directorio de la Sociedad estuvo conformado por:

Presidente: Dr. Roberto Barna J.
Vicepresidente: Dra. Patricia Sepúlveda B.
Tesorera: Dra. Philippa Moore
Secretaria: Dra. Gloria Bozzo S.
Directores Dra. Isabel Segovia D
Dra. Eleana Oyarzun N.
Dra. Christel Hanne A.

Hacia 1992, comienza a surgir movimientos tendientes a desarrollar la especialidad en diferentes sectores del país. Por un lado, un grupo de internos de la Pontificia Universidad Católica de Chile (unos 10 a 12 estudiantes de sexto año) se muestran muy interesados en la Atención Primaria y se contactan con el Director de un Consultorio de la Comuna de la Florida (Consultorio General Urbano Villa O´higgins), donde comienzan a desarrollar actividades asistenciales, ya como internos de 7º año. Al finalizar su carrera deciden no postular a becas del Ciclo de Destilación y trabajar en la comuna, estableciendo un convenio con dicha Municipalidad, en el que se contempló un futuro proceso de perfeccionamiento. En 1992 este grupo, buscando desarrollar una alternativa concreta de formación de postgrado, se comunica con el entonces director del Centro Médico San Joaquín de la P.U.C., Dr. Joaquín Montero L., quien recién retornaba a Chile luego de dos años de estudio y conseguir el M.P.H. en la Escuela de Salud Publica de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, a través de un proyecto de tesis. El impulso por abrir un camino nuevo, junto con la existencia de una base para un programa de formación, permitiendo seguir adelante con la tarea e iniciar en 1993 el programa de Medicina General del Adulto, tomando el nombre de acuerdo a una propuesta de la Sociedad Médica de Santiago. En esas condiciones le Ministerio de Salud otorga seis becas anuales, de tres año de duración cada una, dando los facilidades para hacer un proceso de selección acorde a lo que se buscaba. De este modo, de treinta postulantes se seleccionaron 6 becados, los que conformaron el primer grupo de 1993, más un médico becado por la Municipalidad de Santiago. Al año siguiente, 1994, el Departamento de Pediatría de la P. U. C., a través de los Drs. Alvaro Téllez, Ernesto Guiraldes y Patricio Ventura-Junca, comienzan con un programa equivalente, pero orientado al niño. Así nació el actual Programa de Medicina Familiar y Comunitario de la Pontificia Universidad Católica de Chile en las menciones de adulto y niño. Dicho programa entre ambas menciones cuenta, hasta la fecha con 37 egresados.
Por otro lado, ese mismo año la Subsecretaría de salud, con el Dr. Patricio Silva Rojas al frente, consiguió fondos de la Fundación W.K Kellog para realizar un Seminario de un mes de duración, por distintos centros americanos de formación y trabajo en Medicina Familiar, participando en éste la mayoría de los Decanos de las Facultades de Medicina del país. Fruto de ello el año 1993, inicia su programa de Postgrado en Medicina Familiar la Universidad de la Frontera con 8 becados a los que se suman 6 más el año 1995, teniendo actualmente 17 egresados, La Universidad Austral a su vez, inicia ese mismo año con la formación de enfermeras en Salud Familiar.
En 1955 la Sociedad Chilena de Medicina Familiar, junto con la Sociedad Médica de Santiago, organizan las 1as Jornadas de Medicina General del Adulto y Atención Primaria, con la idea de contribuir a la formación médica continua de los médicos generales no especialistas, que se desempeñan en Atención Primaria de Salud del país, en las mas diversas localidades, instituciones y situaciones. Estas jornadas han permanecido en el tiempo y este año se celebrará la 5º versión.
En 1996, a los programas de formación de especialistas en Medicina Familiar de la Universidades de Chile, Católica y de la Frontera, se unen las Universidades de Concepción , Austral y Valparaíso, y en 1997, la Universidad de Santiago de Chile. La capacidad actual de ingreso anual de todas las Universidades, a esta especialidad, es de 50 médicos.

Es así como, en los últimos dos años, se ha percibido claramente una nueva fuerza y un crecimiento más acelerado del modelo de Salud Familiar en Chile. Por una parte, el Ministerio de Salud, a través de la División de Atención Primaria dirigida por el Dr. Ricardo Fábrega y el Dr. Dagoberto Duarte, jefe de la Unidad de AP, está desarrollando Centros de Salud Familiar en diferentes consultorios a lo largo del país (existen 35 de estos centros en la actualidad). Desde el año pasado, a través de la Oficina de Cooperación y Asuntos Internacionales, financia un programa de becas en el extranjero para profesionales de AP, de 6 semanas de duración, en diferentes países donde la Medicina Familiar y el Modelo de Salud Familiar funcionan, y continúa apoyando la formación postgrado en Medicina Familiar a través del Ciclo de Destilación. Por otra parte, el sistema privado de salud está atento al modelo de Medicina Familiar, buscando en él la forma de contener costos y mejorar la rentabilidad del sistema que ha ido perdiendo en el tiempo. El hecho que los aseguradores en salud deseen implementar un sistema con médicos de familia abre un enorme campo laboral y permitirá que más médicos deseen especializarse en esta área. Sin embargo, como toda moneda tiene dos caras: será necesario abrir un debate sobre el tema a diferentes niveles de la sociedad, para que el sistema siga un rumbo adecuado y no signifique un retroceso en el desarrollo de la especialidad, desarrollo que con tanto sacrificio se ha logrado en estos 20 años.
Por último, 1999 está siendo también un año clave: La Sociedad Chilena de Medicina Familiar, desde comienzos de año, forma parte del Centro Internacional para la Medicina Familiar (CIMF), lo que significa entrar en el concierto internacional de la especialidad, a través de esta organización sin fines de lucro, que reúne a todas las Asociaciones Nacionales de Medicina Familiar de América, España y Portugal. En agosto, a su vez, realiza el Primer Congreso Chileno de la especialidad, contando con la presencia de autoridades nacionales e internacionales en el evento, y lanza el primer número de la Revista Chilena de Medicina Familiar. Por otro lado, está trabajando nuevamente con una comisión de CONACEM para lograr el reconocimiento de la especialidad de parte de este organismo. El Ministerio de Salud, a través de la Oficina de Cooperación y Asuntos Internacionales, continuará este año enviando al extranjero profesiones y no profesionales de Atención Primario Municipalizada, evidenciándose en otros países un mayor interés por recibirlos, expresando en el número de presupuestos y programas enviados por estos.
A nivel nacional se escucha cada vez más voces que se refieren a la Salud Familiar y la especialidad de Medicina Familiar. Esperamos que la semilla sembrada hace 20 años comience a dar frutos, que hagan un aporte sustancia al mejoramiento de la calidad de la salud pública y privada de Chile.